Su juego desconcierta a los rivales y deslumbra a sus fanáticos. Con rapidez dedicación y perseverancia ha logrado crear una nueva forma de jugar en el medio campo de un equipo: jugar a lo Sorín. Sin duda un crack que aprovecha su condición física para el beneficio de su selección.
Pekerman sabe que puede confiar en él, no sólo por su desempeño futbolístico en la cancha, si no que también por su entrega y amor a la camiseta albiceleste, lo conoce desde las selecciones menores y por eso en más de una ocasión ha sido el capitán.
La potencia del Juanpi Sorín se comenzó a gestar en Argentinos Juniors durante 1994 y rápidamente fue percibida por la Juventus de Italia, que decidió ficharlo al siguiente año, pero sólo estuvo una temporada, volviendo a su país para enrolarse en River Plate, club con el cual logró un torneo de Apertura, una copa Libertadores y una Supercopa.
Sin embargo sus intenciones de jugar en el extranjero crecían, por lo que comenzó el año 2000 un extenso peregrinaje que partió en el Cruzeiro de Brasil, siguió en la Lazio de Italia para la temporada 2002 - 2003, posteriormente el Barcelona de España a mitad de la misma temporada, pero duró muy poco y llegó al Paris Saint Germain para la temporada 2003 – 2004, para establecerse a finales de 2004 en el Villarreal español.
En el submarino amarillo pareció encontrar su lugar y su estilo de juego, en el cual defiende, ataca, usa la banda derecha, usa la izquierda, cabecea, centra, pareciera que el entrenador le dijera “Sorín juega por donde quieras”.
Es cierto que puede caer en el desorden en más de una vez, pero eso se compensa con su efectividad y personalidad en el campo de juego, características que sin dudad serán muy valoradas por la selección argentina durante Alemania 2006, además, el Juanpi espera con ansias la hora de dejar atrás la traumática experiencia de Japón y Corea 2002.